La diarrea musical

Difunde cultura

Si, así es… esto es lo que me provoca de manera silenciosa tanto a mi como a otros miles de sufridos ciudadanos de este país casi toda la música de actualidad, desgraciadamente.

Suelo preguntarme a menudo como hemos acabado consumiendo miserablemente (me excluyo) estos productos mediáticos destinados a un público adolescente (quiero pensar) carente (en su gran mayoría, aunque afortunadamente no todos) de cualquier sentido y criterio musical debido, como es lógico en parte, a su incipiente juventud. Sin duda es un gran reto ser joven hoy en día.

Ayer viendo el canal de televisión público pude contemplar el último subproducto infame del espectáculo musical en el que se ha convertido la presente industria audiovisual (prácticamente misma historia que la producción cinematográfica). Nada mas ni nada menos que Vicco y Lali (telita con los nombres artísticos). Ellas son dos auténticos pibones escenificando lo verdaderamente importante, es decir, la estética y lo visual, por supuesto (que sorpresa), como vivimos en el mundo de lo externo pues esto es lo que hay, e intentando, por otra parte, en un alarde de expresividad, transmitir a la muchachada hipocondriaca su mayor deseo de conectar emocionalmente y poder transmitirles su pasión musical, como si eso fuera tan sencillo.

Todo en ellas era pura expresividad, gestos estudiados, sonrisas profident, cuerpos perfectos, y sin embargo, el mensaje, cero pelotero, diez minutos completos de entrevista para decir absolutamente “nada” (obviamente, puesto que no había nada que decir), eso si, a cada minuto se interrumpía la entrevista (menos mal) para mostrarnos esos divinos cuerpos actuando en su último videoclip donde se contorsionaban y retorcían entre luces de discoteca en un ambiente bucólico-festivo de fantasía total (es lo que tiene la noche, ayer, hoy y mañana).

Estamos ante la nueva industria del entretenimiento musical, toneladas de excrementos pentagrámicos monorítmicos destinados a llenar espacios televisivos y horas de distribución, es el nuevo capitalismo artístico musical, crear y crear para abastecer la creciente demanda de contenidos audiovisuales, lo de menos es la originalidad, la autenticidad, el estilo, irrelevante, lo importante es crear, aunque sea auténtica basura. Pensado y creado para escuchar tan rápidamente como volver a olvidar.

¿Qué fue de aquellos fabulosos artistas?, creadores de estilos propios, únicos, irrepetibles, vehículos de expresión de razas, credos, comunidades o almas atormentadas… tengo la certeza que todo aquello acabó, y me hace creer que ya pertenezco a “otra época”, aunque pienso que la pregunta que cabría hacerse es si la actualidad es mejor que el tiempo pasado, lo voy a dejar ahí, y cada uno que mire hacia atrás a ver que encuentra.

Incluso hoy en día a mis 50 primaveras recuerdo la tarde que entré en la tienda de discos de mi pueblo y un antiguo amigo me decía “…ponte, ponte los cascos que vas a alucinar ” y de repente el comienzo atronador de “Entre dos tierras” de los Héroes del silencio, los pelos se me ponían de punta! esa melodía quedó grabada para siempre en mi memoria, irrepetible e irremplazable.

Y, ¿Qué tenemos hoy? mejor no os respondo que me incendio, a cambio os voy a ofrecer un extracto del profundo análisis y crítica musical de las mencionadas artistas (y si fueran hombres sería igual, que conste) publicado en el medio digital La Cope, ¿preparados? agarraros bien a la silla, dice así uno de los párrafos…



¿Cómo se os ha quedado el cuerpo eh?, ¿brutal no?, completamente a la altura de la calidad artística del tema musical (La Cope también tendría que hacérselo mirar, supongo que como el resto de secuaces de la nueva industria), sobre todo me ha gustado lo del enfoque “…local y auténtico”, si, como las croquetas de mi madre, por no hacer mención al agudo “…cambiar la frase -Y yo soy un pibón- por -Y yo soy un minón-“. Alucinante, no se si es el fiel reflejo de la capacidad intelectual del compositor/a o ha sido pura improvisación, quizás hayan necesitado un poco de ácido lisérgico o alguna otra sustancia psicotrópica para alcanzar tal nivel de originalidad e imaginación, puro éxtasis metacreativo.

Antes de que se me olvide os dejo el enlace por si queréis disfrutar la noticia completa de esta gran colaboración internacional (literalmente eso dice el artículo) y así enriquecer vuestro bagaje melómano, y de paso, podáis presumir de cultura musical del siglo XXI (https://www.lacoope.net/lacoope/nota/vicco-y-lali-presentan-nochentera-remix). Tened en cuenta que no estáis viendo a cualquier artista/s, estamos hablando de 4 discos de platino a sus espaldas, unas autenticas superventas, artistas de los pies a la cabeza, casi nada.

Probablemente hemos perdido cualquier atisbo de merecer escuchar nueva creatividad musical, y salvo contadísimas excepciones, poder vibrar con el sentimiento y la emoción artística de la persona que lo expresa, esto es, “el artista”, eso es lo que hemos perdido, a “los artistas”, ahora ya tan solo nos quedan pibónes y minones, lamentablemente.

Me despido aprovechando, ya que estamos, para decir que este artículo sea el mejor y mayor reflejo para mostrar la decadencia palpable y real de esta industria, y por ello mas necesario que nunca dar la bienvenida a la nueva sección musical que hemos abierto recientemente llamada Mellow Pot donde intentaremos, en un esfuerzo desesperado y probablemente fútil, pero con gran ilusión y criterio artístico, divulgar música de verdad, de la buena, de aquella que te ponía los pelos de punta cuando la escuchabas.

Y por favor, no es necesario referenciar a las noches ochenteras, tiempos pasados que por otro lado, casi seguro, eran mucho mas originales, creativos y auténticos.

Vicco y Lali – “Nochentera remix”


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