Maggot Brain (1971)

Difunde cultura

Mother Earth is pregnant for the third time

For y’all have knocked her up.

I have tasted the maggots in the mind of the universe

I was not offended

For I knew I had to rise above it all

Or drown in my own shit”.


Letanía que recita George Clinton al comienzo del temazo Maggot Brain

Funkadelic fueron contratados para tocar en el mítico Royal Albert Hall de Londres durante su gira por Reino Unido en Mayo de 1971. Todavía no habían terminado de producir Maggot Brain y seguían de gira con el anterior discazo Free Your Mind … And Your Ass Will Follow. Jugando con la polisemia de la palabra ass (además de culo significa burro) alquilaron un burro y se pasearon con él por el centro de Londres hasta llegar al Royal Albert Hall. Parece ser que el animal andaba un poco suelto y dejó sendas plastas malolientes en las escaleras y debajo de la estatua del príncipe Alberto. La banda tenía su propia mascota, un cerdo que le regaló Jeffrey Bowen, productor de la Motown, a George Clinton. El escándalo se elevó al cuadrado cuando el cerdo (bautizado como Officer Dibbles) se acercó a “saborear” los regalitos que había dejado el burro. Los fotógrafos y reporteros del Melody Maker y del New Musical Express iban con la banda y la excentricidad escatológica llegó hasta las autoridades del Royal Albert Hall, que suspendieron el concierto y les prohibieron tocar allí.

El ideólogo de esta perfomance animalista fue George Clinton, padrino y fundador de dos bandas nucleares del género funk: Parliament y Funkadelic. Estos dos grupos fueron tan influyentes en la década de los 70 que originaron su propio estilo musical: P-Funk (Parliament-Funkadelic). Tenían la apabullante puesta en escena musical, sexual y salvaje de Jimi Hendrix, Sly & The Family Stone y James Brown. Y encima Clinton aportaba el toque obsceno, irreverente y transgresor de Jim Morrison o Iggy Pop. En muchos conciertos Clinton se metía entre el público con una bata y de repente subía corriendo al escenario con su famoso tocado indio en la cabeza, se quitaba la bata y debajo sólo llevaba puesto un tanga rojo. Incluso en el mundo del rock/funk supuestamente abierto, tolerante y teóricamente progresista que un hombre negro hiciese aquello era demasiado. Mientras que The Supremes, The O’Jays o The Temptations (entre muchos otros) se convertían en la música favorita (y de fondo) de los White Supper Clubs, Funkadelic exploraba otros márgenes.

Lanzado en julio de 1971, Maggot Brain se suele considerar el mejor álbum de Funkadelic, logrando destilar funk-rock contundente, baladas gospel, proto-metal bailable y la psicología cósmica en una sola bestia diabólica. Además fue el primer disco de George Clinton que contenía una abierta crítica socio-política sobre la crisis derivada de la guerra de Vietnam: “Tuvimos que darnos cuenta de que nuestros cerebros y nuestras mentes, que pensábamos que traerían la solución a todos los problemas, estaban jodidos”. Maggot Brain exploraba lugares donde los grupos negros no habían llegado con esa contundencia, preguntándose si Estados Unidos estaba en el camino correcto o si la promesa “happyflower” de finales de los sesenta se había evaporado por completo. Todas estas inquietudes sociales se expresan en formas narrativas musicales cohesionadas en un disco comprometido, potente y con un fuerte tono apocalíptico.

El nombre del álbum se deriva del apodo del guitarrista Eddie Hazel. El tema de apertura homónimo es uno de los mejores solos de guitarra de todos los tiempos. Un solo asolador. Hendrix murió en Septiembre del 70 y este disco se produjo entre finales del 70 y mediados del 71, parece que Hazel estuviese homenajeando a su ídolo con una especie de Requiem. La abrasadora guitarra de Hazel aúlla, grita y se desgañita al más puro estilo de Coltrane en A Love Supreme. Al igual que Hendrix, Hazel operaba en su propia esfera de interpretación, el virtuosismo fluido que brotaba de sus dedos centellea con dolor y escalofrío, como un grito luminoso. Al mezclar la canción en la producción Clinton descartó las pistas del resto de la banda, dejando sólo la guitarra de Hazel y los acordes de las otras guitarras rítmicas, creando una atmósfera casi cósmica, de un vértigo espiritual y una belleza casi devastadores. Estos 10 minutos de canción inicial bien valen un hueco en la Historia de la Música.

Can You Get To That es un suave soul doo-wop con sabor a gospel y una letra que aboga por el amor, la cooperación y el karma como formas de superar los elementos negativos (el sentido comunitario aparece contrastando con el tema solitario de Hazel). Fantástica tonalidad acústica de Tawl Ross con el acompañamiento del piano y un arreglo vocal fabuloso. En este tema hay una referencia al famoso discurso de Martin Luther King I Have a Dream: “America has given the Negro people a bad check, a check which has come back marked «insufficient funds»”. Clinton lo reinterpreta: “When you base your love on credit and your loving days are done, checks you signed with a-love and kisses later come back signed «insufficient funds»”.

Hit It and Quit It, un enorme hard-blues donde Bernie Worrell se desata con su Hammond. Eddie vuelve a aparecer al final de la canción para dejar su impronta. Temazo bailable que continúa con el tono social y comunitario.

You And Your Folks, Me And My Folks es una secuela del anterior tema. El coro se asemeja a las antiguas canciones seculares afroamericanas. Esta canción es un ejemplo de como George Clinton se apropiaba de viejas baladas y poesías enraizadas en la tradición de la música negra norteamericana y construía su propio mosaico combinando espirituales, blues, jazz e incluso canciones infantiles.

Super Stupid es un tema proto-metal que el propio Eddie Hazel canta. Impresionante la manera de entonar al mismo tiempo que toca la guitarra. Está casi tan desatado como en el tema de apertura. Cuenta la historia de un adicto que cree que ha comprado cocaína (coke) pero en realidad le han vendido heroína (skag). Parece ser una letra autobiográfica, de ahí su apodo Maggot Brain.

Back In Our Minds tiene un cierto sonido New Orleans mezclado con un aire indígena latinoamericano que le aporta el arpa de boca que toca James W. Jackson. Las aportaciones a la batería de Eddie ‘Bongo’ Brown y McKinley Jackson al trombón son especialmente refrescantes. Un tema muy divertido.

Wars Of Armageddon, de 10 minutos de duración (igual que el tema de apertura), cierra el álbum con una letra clara, sin rodeos: “What do we want? Freedom! When do we want it? Now! More power to the people, more pussy to the power, more pussy to the people, more peter to the eater”. Funkadelic nos sumerge en un collage de efectos sonoros con un estilo free jazz: tambores vudú, sirenas, mugidos de vacas, flatulencias de hipopótamos, gritos, orgasmos, bamboleos electrónicos y la guitarra demencial de Eddie. Este ejemplo es el lado más extremo y experimental de la banda. Un delicioso delirio.

Es un discazo para los fanáticos de los ritmos salvajes y polirrítmicos. Maggot Brain es, literalmente, un estado mental.

Menú y maridaje

Hibridación gastronómica. Podemos empezar con un tabulé casero con verduras y mucha lima (os recomiendo cilantro en lugar de perejil). Alloco (plátano frito macho) para picotear. Pasamos a unos perritos calientes típicos de Detroit: Coney Dogs. Si os mola lo dulce/salado no puede faltar pollo frito con gofres. Rematamos con un Mafé (estofado típico de África Occidental). El postre de los golosos: unos Paczkis (berlinas rellenas de mermelada), para los ¿menos? golosos: unos buñuelos de plátano con ron. Acompañamos todo de cerveza: rubia para lo salado, negra para los postres (o viceversa). Para los más freaks un bullshot (variante del bloody mary).

Compañía

Ni idea. Pero podéis invitar a funcionarios (sea cual sea su puesto). ¿Os imagináis a inspectores de Hacienda, secretarios judiciales, profesores o administrativos poniendo este disco a todo trapo en casa o bailándolo en una fiesta, cantando las letras e imitando el punteo de Eddie Hazel a lo air guitar completamente desatados? ¡Kafkiano!


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