A veces surgen obras que proponen deslumbrar por la aparente originalidad de su propuesta, este es el caso de la obra que hoy revisaremos perteneciente al género de la ucronía, “Los centinelas“. Una propuesta que viene de la mano del experimentado dibujante argentino Enrique Breccia y el guionista francés Xavier Dorison.
De Enrique Breccia decir que es hijo de Alberto Breccia, el gran dibujante que llevó a cabo el apartado gráfico del atemporal cómic enmarcado dentro de la Sci-Fi clásica El eternauta. En este caso su hijo Enrique, ilustrador, pintor e historietista continúa el camino iniciado por su padre desplegando grandes dotes artísticas para el dibujo como podemos apreciar en obras como El sureño, El Señor de los Halcones o Alvar Mayor, capaz de trabajar con estilos y técnicas muy distintas (acuarela en la obra “Lovecraft” de Hans Rodionoff) siendo un artista que confirma y demuestra su dominio técnico como dibujante resolutivo, eficiente y creativo.
‘Mi deseo inicial era doble: un superhéroe de cómic y una historia de cómic. Yo ya había escrito una sinopsis para Marvel, donde se veía a Iron Man en la Primera Guerra Mundial, pero el proyecto fracasó. La mezcla de géneros no es nueva, ya que el Capitán América y La Antorcha Humana ya han estado ayudando a los Aliados entre los años 39-45. Pero ésta es la primera vez en Francia.” – Xavier Dorison
Xavier Dorison, guionista francés que ha trabajado en publicaciones como El Tercer Testamento, Prophet o Long John Silver como guionista crea obras casi en su totalidad para la editorial Norma, si bien en su trabajo observo una suerte de tendencia a llevar a cabo guiones según la técnica ahora tan vigente basada en el “make del remake” como es palpable en otro de sus trabajos “El castillo de los animales” donde se reinterpretan de nuevo temas y conceptos del clásico de George Orwell “Rebelión en la granja“, todo un alarde de originalidad, sin duda.
En la presente obra Los centinelas volvemos al mismo procedimiento de copia & pega (copy and paste) argumental con un desplazamiento espacio-temporal, es decir, un make del remake del Capitán América – Ironman pero esta vez ubicado en Europa durante en transcurso de la Primera Guerra mundial a lo largo de distintos frentes (Las cosechas de acero, La Marne, Ypres y Los Dardanelos) cada uno de ellos materializado en tomos distintos (afortunadamente solo cuatro, el quinto al fin desistieron publicarlo).
El concepto es sencillo: la tradicional pócima/suero/elixir cuasi mágico que convierte al más triste de los humanos en un ejemplar con fuerza casi invencible, lo que en Capitán América estaba representado por el Suero del Súper Soldado (o suero Erskine) en esta obra es sustituido por el Dexynal en combinación con la pila de radio (elemento químico radioactivo) encargada de proveer la energía necesaria para el funcionamiento de las armaduras con las que están provistos estos soldados al estilo Ironman.


El estilo de Breccia comienza en el primer volumen como un dibujo un tanto sucio (que no feo o inconsistente), transmitiendo en cierta manera esa sensación de ruido que irá perdiéndose en los siguientes números yendo hacia un estilo más limpio a la vez que mantiene la misma paleta de colores. Ciertamente el apartado estilístico de la obra ayuda a mantener el proyecto a flote, sin embargo no puede decirse lo mismo del guión, lo que comienza siendo una propuesta que aunque no muy original sí sugerente vamos viendo conforme avanzan los volúmenes ésta se convierte en una mera historia de aventuras simples que quizás al lector menos exigente o iniciado en el mundo del cómic pueda serle suficiente pero desde la mirada de un experimentado aficionado al cómic sin duda la propuesta se queda muy corta en expectativas de lo que podría haber sido, sobre todo si comparamos (no me gusta hacerlo pero aquí lo veo necesario) esta obra con otras como “Puta Guerra” de Jacques Tardi y Verney ambientadas en la misma época y temática similar donde si que encontramos un fondo narrativo que trasciende el mero entretenimiento vacuo y fugaz. Aunque en Los centinelas también existen escenas de horror no pueden compararse con las de Tardi, donde la angustia de la situación bélica siempre continúa acompañando a los personajes, sin embargo aquí es mostrada más bien como un escenario de sucesos que no despierta la emoción profunda de la violencia desatada por el ser humano hasta sus últimas consecuencias, y esto inevitablemente se percibe.
Respecto a los diálogos me sorprende que en el primer volumen incluso llegan a ser demasiado densos los párrafos a lo largo de las viñetas, cuestión que se va a ir corrigiendo en los sucesivos números hasta normalizarse pero que en el primer número chirrían por su abundancia. Posteriormente y conforme las historias se van sucediendo vemos como el texto va perdiendo relevancia hasta quedar como un elemento prácticamente insustancial de la historia, creo que podría resumirlo diciendo que “cuando no hay nada que decir no es necesario decir nada” puesto que los diálogos aportan poco o nada a las historias que ante todo van perdiendo fuerza conforme avanzan los volúmenes.
El imparable furor que vivimos desde la llegada de las plataformas audiovisuales a nuestras vidas es una realidad, respecto a esta cuestión hay que decir que durante ocho años estuvo gestándose la serie de TV basada en el cómic que al fin ha visto la luz recientemente este año. Tras consumir varios episodios puedo afirmar que es completamente prescindible, un telefilm donde los ganadores de la partida sin duda son el orgullo y el patriotismo francés que se verán ampliamente recompensados, sin embargo no transmite más allá de ese punto, aunque quizás exista un amplio público objetivo para la misma en estos tiempos de nacionalismos y radicalismos extremos que nos recuerdan más que nunca a tiempos pasados. Esperemos no volver a repetir la historia del propio cómic, sería muy paradójico sin duda.




Hay que destacar la labor de Enrique Breccia en la obra, si hay un elemento que la exime del naufragio es el apartado gráfico, que describe los acontecimientos también desde la perspectiva realista de los mismos, de hecho se intercalan fotografías y documentos de la época que enriquecen la narrativa, es decir, hay un trabajo de documentación interesante en la misma, sin embargo la trama no termina de despegar. Observamos que no existe una evolución en el desarrollo de los personajes recayendo casi todo el peso argumental en una simple sucesión de novedades visuales que me recuerdan a la evolución tecnológica del robot al que tanto aprecio le guardo, Mazinger Z, es decir, se nos presenta tanto a los soldados franceses evolucionados como un trasunto de Ironmen al igual que el resto de enemigos representados también por distintos y “originales” pseudo trajes acorazados, sin ir más lejos: un buzo con escafandra y su temible martillo al más puro estilo Thor, el “dragón” turco alado que escupe fuego a través de su lanzallamas… and so on, y tras esto yo me pregunto ¿esto es todo lo que hay?.
No podía faltar obviamente el supervillano, por supuesto del lado germano, situación que se resolverá tras el pertinente duelo de titanes con resultado de victoria local, Francia 1 – Alemania 0, nada fuera de lo esperado, y es que esta sucesión de escenas contrastan con lo que debería ser la norma, el aumento del interés que acompaña la narrativa de la historia conforme va transcurriendo, sin embargo en Los centinelas es casi más interesante la puesta en escena de los escenarios donde transcurre la acción que la historia en sí misma carente de empuje, y esto es debido al buen hacer de Enrique Breccia que recrea los espacios donde transcurren los hechos con un estilo impecable, nos recreamos, en mi opinión, mucho más en el escenario que en la propia historia que acontece.
Así que por ir resumiendo diré que “Los centinelas” en mi opinión es una obra correcta (siendo generoso) que se puede disfrutar dependiendo del tipo de lector que uno sea, y sobre todo, de las espectativas que uno ponga en ella. En el cuarto volumen se anuncia un próximo quinto volumen aunque han transcurrido ya más de nueve años desde entonces, por lo que casi que podemos dar por hecho la cancelación de la saga que al mismo tiempo confirma la ausencia de éxito de la misma. Lo más destacado y ante todo sobresaliente de la obra, el dibujo de Enrique Breccia que está a la altura de una gran trabajo, una lástima que el guión por el contrario no.
INFO: Interesante artículo sobre Enrique Breccia. Aquí.
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