REFERENCIAS DEL EPISODIO
Filmografía destacada
- El enemigo de las rubias (1927) – Alfred Hitchcock
- El vengador (1932) – Maurice Elvey
- Jack el destripador (1944) – John Brahm
- Jack el destripador (1953) – Hugo Fregonese
- El destripador de Londres (1959) – Robert S. Baker & Monty Berman
- Estudio de terror (1965) – James Hill
- Jack el destripador de Londres (1971) – José Luis Madrid
- Asesinato por decreto (1979) – Bob Clark
- Jack el destripador (TV, 1988) – David Wickes
- Desde el infierno (2001) – Albert & Allen Hughes
- Los pasajeros del tiempo (1979) – Nicholas Meyer
- Zodiac (2007) – David Fincher
- Jack el destripador (TV, 1973) – Gilchrist Calder, Leonard Lewis & David Wickes
- Burke & Hare (2010) – John Landis
- M, el vampiro de Düsseldorf (1931) – Fritz Lang
- La tierra de la gran promesa (1975) – Andrzej Wajda
Bibliografía citada
- Un huésped excéntrico (The Lodger, 1913) – Marie Belloc Lowndes
- La rebelión de las masas (1930) (Tecnos, 2013) – José Ortega y Gasset
- El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde (1886) (Valdemar, 2003) – Robert Louis Stevenson
- La mitad oscura (1989) (Debolsillo, 2006) – Stephen King
- El dragón rojo (1981) (Debolsillo, 2003) – Thomas Harris
- Drácula (1897) (Valdemar, 2025) – Bram Stoker
- From Hell (1989) (Planeta Cómic, 2024) – Alan Moore & Eddie Campbell
- Jack the Ripper: The Final Solution (1976) – Stephen Knight
- Sherlock Holmes. Relatos y Novelas (Penguin Clásicos, 2015) – Arthur Conan Doyle
- Jack el Destripador. Cartas desde el infierno (Jaguar, 2003) – Stewart P. Evans & Keith Skinner
- Conan Doyle, detective: Los crímenes reales que investigó el creador de Sherlock Holmes (2006) (Alba, 2008) – Peter Costello
- El retrato de Dorian Gray (1890) (Valdemar, 2023) – Oscar Wilde
- El hombre invisible (1897) (Alma, 2023) – H. G. Wells
- Las cinco mujeres. Las vidas olvidadas de las víctimas de Jack El Destripador (2020) (Roca, 2025) – Hallie Rubenhold
INFORMACIÓN
Jack el Destripador (en inglés: Jack the Ripper) es el nombre dado a un asesino en serie sin identificar, al que se le atribuyen al menos cinco homicidios en el barrio londinense de Whitechapel en 1888, y cuyo modus operandi estuvo caracterizado por cortes en la garganta, mutilaciones en el área genital y abdominal, extirpación de órganos y desfiguración del rostro de mujeres que se dedicaban a la prostitución.
A mediados del siglo XIX, el East End de Londres tenía sobrepoblación y su nivel de calidad de vida era mísero. La situación empeoró con la proliferación de barrios de clase baja con notables índices de pobreza, violencia, alcoholismo y prostitución. Antes de los asesinatos, Whitechapel era asociado con casos de antisemitismo, racismo, delincuencia, disturbios y privación. Si bien la Policía Metropolitana de Londres imputó solo cinco asesinatos al mismo individuo, sus registros incluyeron seis crímenes más que conformaron el expediente de Whitechapel. Entre 1887 y 1891, la prensa atribuyó otra serie de homicidios al Destripador, aunque existen discrepancias sobre este vínculo.
Pese a que se investigó aproximadamente a trescientos sospechosos, la investigación policial resultó ineficaz en el esclarecimiento de la identidad del asesino serial, y fue objeto de burla y polémica por parte de la prensa. Esto derivó en el establecimiento de un comité ciudadano encargado de patrullar las calles de Whitechapel, identificar a posibles sospechosos e investigar por su cuenta los asesinatos. Aunque el autor de los crímenes nunca fue identificado, surgieron varias teorías y sospechas por parte de la policía, prensa y autores para explicar los posibles conocimientos quirúrgicos, profesión u ocupación y salud mental del homicida. Algunos de los sospechosos a los que se investigó fueron Montague Druitt, Severin Klosowski, Aaron Kosminski y Francis Tumblety. La policía recibió al menos tres cartas supuestamente firmadas por el asesino, en las que este se mofaba de las investigaciones y amenazaba con seguir asesinando a prostitutas. Una de las misivas estaba firmada por «Jack el Destripador» y a partir de ese entonces el asesino comenzó a ser referido por este apodo.
El mito de Jack el Destripador ha sido el concepto central de varias obras literarias, artísticas y cinematográficas que, por lo general, combinan hechos reales con elementos ficticios y de terror, ayudando a consolidar una alegoría en torno al homicida que prevalece en la época contemporánea.
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