Resistencia
Decía la canción Cantores de Loquillo con letra de Gabriel Sopeña “es más fácil obedecer a un general/ que saber a qué pueblo condena”. Los ultranacionalistas han encontrado en el odio hacia todo lo que ha significado progreso una razón de ser, un sentimiento de pertenencia. En esta vida materialista con esencia de nada encontrar ese espacio te hace creer en un sentimiento identitario en el que tu vida cobra sentido. Lo que parecen ignorar es que la pertenencia a un sentimiento de rechazo a sus dictaduras y a su desprecio por el derecho internacional, la democracia y los derechos humanos puede constituir el acicate para que millones de personas nos levantemos contra el mundo de sangre y odio que ellos y ellas ofrecen, sea cual sea el precio que tengamos que pagar. El mundo ha sido siempre una porquería como cantaba Enrique Santos, ceñido al poder del dinero y con millones de seres humanos subyugados al poder de unos pocos, pero es en ese eco de fines donde su ceguera no les hace comprender que sin darse cuenta nos están dando un motivo por el que luchar: la resistencia a lo que ellos representan.
Amos de casa
El lenguaje es pensamiento y genera pensamiento. A través de su uso determinadas ideas se introducen en nuestro cerebro. Y en ese uso sibilino del lenguaje algo llama la atención. Durante años hemos visto a sectores de la sociedad defender un plural masculino como plural neutro para nombrar a determinados colectivos: bomberos, ingenieros, políticos…Esa gente ponía el grito en el cielo con el uso de un femenino (bomberos y bomberas) que lo que persigue es hacer presente a la mujer. Invisibilizarla a través del lenguaje ha sido una forma de decirle que determinadas profesiones no eran para ella. Pues a esos mismos sectores no se les ha escuchado reclamar “amos de casa” para referirse mediante un plural “neutro” a las personas que durante años y sin recibir salario ni compensación alguna mantuvieron con su trabajo los hogares. Ahí no se les escuchó reclamar el uso del plural masculino como neutro en vez del femenino “amas de casa”. Supongo que no les gustaba que la expresión “amos de casa” se introdujese en nuestros cerebros. Ahí su reclamación del plural neutro, cayó en saco roto. Qué curioso.
No justificar lo injustificable.
Ninguna ideología vale lo que vale la vida de un niño o de una niña. Ni socialismo, ni capitalismo, ni comunismo, ni fascismo, ni anarquismo…ninguna. Nada justifica la muerte de niñas y niños. Ni los que murieron en campos de concentración nazis, ni los que se ahogan en el Mediterráneo, ni los que murieron en Vietnam, ni los que han sido víctimas de atentados terroristas, ni los que han muerto en Gaza o Ucrania, ni los que mueren de hambre o los que lo harán en este juego de adultos al que llamamos mundo. Cada muerte de un niño o niña por acciones ordenadas desde un despacho presidencial, desde una guarida en una montaña, o desde un Palacio es un asesinato a toda la humanidad, un fracaso como especie y una secuencia de llantos olvidados. Quienes justifican esas muertes o quienes aplauden la detención de un niño a manos de un miembro del ICE no hacen más que llorar en penumbra el silencio de su derrota. Nada debe justificar la muerte de otro ser humano (aunque a veces uno duda de esto), pero si somos incapaces de ello, al menos dejemos a un lado a las niñas y a los niños. Por dignidad, humanidad y futuro.
Carta abierta a un acto miserable.
Miserable, que engendras mentiras y falsedades para aprovechándote del dolor y de la muerte causada por una tragedia, tratar de obtener un beneficio. Miserable, que no respetas siquiera el luto y el llanto de familias y de amistades. Miserable, que manipulas imágenes a tu antojo para generar inquina y daño. Miserable, que mientes sobre la no presencia de una ONG en el lugar del siniestro. Miserable, que generas esa nube negra en el país para lucrarte. Miserable que manipulas la imagen de una periodista a la que acusas de estar riéndose mientras da la noticia de los muertos en el accidente cuando lo que hacía era sonreír ante la solidaridad de los vecinos de Adamuz. Miserable, que quieres dar la imagen de la España constitucional como un estado fallido porque la Constitución y los derechos que otorga van en contra de tu idea dictatorial de país, siendo además la España constitucional con diferencia, la mejor España de la historia (que no la mejor posible). Tus mentiras te definen, y a ti te definen como lo que eres: un acto miserable.
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